Aguas Cándidas,
Cantabrana, Herrera, Hozabejas, Huéspeda, Madrid de las Caderechas,
Ojeda, Padrones de Bureba, Quintanaopio, Río Quintanilla
y Rucandio son los once pueblos que integran el hermoso Valle de
Las Caderechas. En realidad, se trata más bien de un conjunto
de valles ubicados el noroeste de La Bureba, entre esta comarca,
el Valle de Valdivielso y los páramos de La Lora. |
Dentro
de una mezcla de bosques (de quejigos, encinas y pinos) y campos
de frutales (sobre todo cerezos y manzanos), de valles y elevadas
cumbres, se sitúan los distintos pueblos, en los que se une
la armonía de los entramados urbanos con representaciones
artísticas muy interesantes. |
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Cualquier
época es buena para visitar Las Caderechas, aunque el paisaje
se vuelve especialmente espectacular cuando a mediados de abril
florecen los cerezos, inundando de colorido el valle. Las cerezas
y las manzanas (que cuentan con Marca de Garantía propia)
constituyen uno de los emblemas de Las Caderechas, pero no su único
punto de interés. |
| El
recorrido por esta comarca se inicia en Salas
de Bureba , que ofrece al visitante sus casas solariegas, además
de una serie de edificios religiosos de interés, como las
ermitas del Cristo Ecce Homo y la Virgen de la Portería,
la iglesia de Santa María y las ruinas de la ermita de Santa
Cruz. Salas es el principal núcleo de servicios de la zona,
de la que ejerce como cabecera. |
Desde Salas
se toma la carretera de Oña. En Terminón sale a la
izquierda un cruce que lleva hasta Cantabrana
. Aquí, como en la mayoría de los pueblos de Las Caderechas,
destaca la originalidad de la arquitectura popular, compuesta por
casonas de piedra con amplios aleros. Además, puede verse
la iglesia parroquial del siglo XVII, con su retablo barroco dedicado
a Santiago Apóstol, y la ermita de San Roque. |
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La carretera continúa
en medio de riquísimos paisajes, siempre junto al río
Cantabrana. El primer pueblo que se encuentra es Quintanaopio
, desde donde se puede coger el desvío que lleva a Herrera
de Valdivielso o continuar por la misma carretera. Siguiendo
por ésta, enseguida se llega a Ojeda
. Aquí merece la pena detenerse a contemplar el torreón
de los Infanzones. |
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Tras superar
Ojeda, se llega a una intersección. A la derecha se llega
a Madrid
de Caderechas y Huéspeda
. Si se continúa por la misma ruta, comienza a darse la vuelta
a la comarca. |
Muy pronto
se llega a Rucandio,
cabecera administrativa de un municipio con apenas un centenar de
habitantes que integra a seis de los once núcleos de población
de Las Caderechas. |
En Hozabejas
podemos ver la ermita del Santo Ángel. En cualquier
caso, como en el resto de pequeños pueblos de este recorrido,
no faltan elementos de interés en el entramado urbano, en
los paisajes que rodean el caserío, en las pequeñas
iglesias. |
La carretera
continúa ofreciéndonos espléndidos paisajes
al llegar a Río
Quintanilla, dividido en los barrios de Río y Quintanilla,
entre los que se encuentra la iglesia románica dedicada a
los santos Emeterio y Celedonio. Río Quintanilla cuenta,
además, con una torre defensiva. |
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Inmediatamente se llega a Aguas
Cándidas , donde destaca una vez más la belleza
de la arquitectura popular, sin olvidar las ruinas de una antigua
fortaleza que se encuentran en la Peña Castilviejo, la Cueva
de La Tobera y la iglesia parroquial.
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En este punto del camino,
sólo queda desviarse a la derecha para acercarse a Padrones
de Bureba y visitar la iglesia parroquial, que guarda interesantes
pinturas, y las ermitas de Santa Olalla y San Martín. |
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De vuelta
a la carretera principal, se llega nuevamente a Salas de Bureba,
donde se completa el recorrido. |
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