La Ruta del Camino del Cid
Una calle de Quintanilla-Vivar
 Rodrigo Díaz de Vivar, apodado El Cid por sus enemigos musulmanes, vivió en el siglo XI. De su vida ha llegado hasta nosotros una mezcla de elementos históricos y novelescos, en los que muchas veces resulta imposible distinguirla realidad de la leyenda.

Palacio del Cid, en Sotopalacios (Merindad de Río Ubierna)

 El Camino del Cid sigue la ruta que el héroe recorrió desde su localidad natal, Vivar, hasta llegar a Valencia, en un largo trayecto por tierras burgalesas, sorianas, aragonesas y levantinas.
 Vivar del Cid es la cuna del héroe castellano, tal y como recuerda la estatua en piedra erigida en su memoria. En Vivar se puede visitar la iglesia parroquial (s. XV), en cuyo retablo de estilo rococó se encuentra la Virgen del Espino (s. XIII).
  Además, merece la pena acercarse al Monasterio de Santa Clara, fundado en 1477 por la familia Padilla en el lugar en el que la tradición sitúa la aparición de la Virgen. Cabe destacar por su importancia artística el retablo mayor (del siglo XVIII), obra de Manuel y Luis Cortés. En este lugar se custodió el Poema del Cid desde el siglo XVI hasta 1799, fecha en que pasó a la Biblioteca Nacional.
  Finalmente, en Vivar se encuentra el Museo del Cid (dentro del Mesón Molino del Cid), en el que se conservan documentos y réplicas de objetos directamente relacionados con el Campeador.
Monumento al Cid Campeador, en Vivar del Cid (Quintanilla-Vivar)
 Vivar mantiene viva la memoria del Cid, no sólo en su apellido o en el monumento erigido en honor de su héroe, sino también en sus fiestas.
  Así, cada año en julio se lleva a cabo una celebración medieval, la Semana Cidiana, en la que se rinde homenaje a Rodrigo Díaz.
 Muy próximo a Vivar se encuentra Sotopalacios. Aunque el Cid en su Camino del Destierro no pasó por aquí, merece la pena hacer un salto hacia atrás para acercarse a visitar uno de los castillos más grandes de la provincia de Burgos, el llamado Palacio del Cid (hoy en manos privadas).
  Se trata de una construcción bien conservada, que al parecer se levantó sobre los restos del castillo que anteriormente había pertenecido al padre del Cid, Diego Laínez. De acuerdo con la historia, éste habría tenido importantes posesiones en la que actualmente es capital de la Merindad de Río Ubierna.
 Vivar del Cid forma parte actualmente del municipio de Quintanilla-Vivar, en cuyo núcleo principal se encuentra la iglesia parroquial de Santa Eulalia de Mérida.
 Después de abandonar Vivar del Cid, Rodrigo Díaz se dirigió al Monasterio de San Pedro de Cardeña, camino de Covarrubias y Silos. Después de abandonar la provincia, el Cid atravesaría tierras sorianas en su triste camino hacia Valencia.
  El Burgo de Osma, San Esteban de Gormaz y Berlanga de Duero son algunas de las localidades sorianas que dan fe del paso del héroe desterrado.