Casilda,
hija del rey moro Aldemón de Toledo, demostró desde
muy joven su sabiduría y su curiosidad. Su contacto con los
cristianos encarcelados en palacio acabó llevándola
a interesarse por esta religión hasta el punto de querer
ser bautizada. |
La princesa,
que había heredado de su madre una extraña enfermedad
(que provocaría a ésta la muerte), llegaría
de joven a las cercanías de Briviesca, en busca de las propiedades
curativas de las aguas de los Lagos de San Vicente. Nada más
lavarse con aquellas aguas, quedó curada, y decidió
llevar una vida eremítica. Allí mismo levantó
una choza para rezar y vivió hasta los 60 años. |
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Con el
tiempo, inició al pie de la montaña una pequeña
ermita en honor a la Virgen. Sin embargo, cuanto se construía
por el día era trasladado milagrosamente a lo alto. Finalmente,
un ángel se le apareció para indicarle que levantara
la ermita en el cerro. |
En
esta leyenda se encuentra el origen del Santuario de Santa Casilda.
Sin embargo, no queda nada de la edificación original, sino
una ermita sufragada por suscripción popular en el primer
tercio del siglo XVI. |
El edificio
tiene veintiún metros de largo por quince de ancho. La fachada
es de estilo renacentista lombardo y el interior es de tres naves,
la central más alta. Una urna guarda los huesos de la Santa,
dentro de un sarcófago sobre el que se halla una talla en
madera de Santa Casilda, obra de Diego de Siloé. |
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En la parte alta de
la iglesia hay pinturas con escenas de la vida de la Santa y cerca
de la ermita está el Museo de Exvotos y la Cueva de San Vicente. |
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La ruta de
Santa Casilda parte de la Plaza
Mayor de Briviesca. Tras dejar las piscinas, el campo de fútbol
municipal y la plaza de toros, debe cogerse el primer desvío
a la derecha, después de una pronunciada curva. |
Al finalizar
la subida, hay un cruce que indica de frente Salinillas de Bureba
y a la derecha, Revillalcón. Debe tomarse esta última
dirección. Enseguida aparece a la izquierda la ermita de
La Espinosilla. |
Abandonando
el camino principal, un giro a la izquierda conduce hasta Salinillas
de Bureba. Allí se pasa por la fuente y se rodea la iglesia
por la derecha. |
Tras descender
la pronunciada ladera, se cruza la carretera para llegar al Pozo
Blanco. Según la creencia popular, tiene la propiedad de
hacer fecundas a las mujeres que se encomiendan a la Santa, siempre
que consigan introducir una piedra o una teja lanzándola
desde una cierta altura. |
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Por la parte sur del
pozo, junto al tronco de un gran árbol, comienza la subida
hacia el Santuario.
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Cerca del Pozo Blanco
está el Pozo Negro, donde Casilda sanó de su enfermedad.
Aquí, el ritual para curarse consiste en mojar una prenda
y ponérsela al enfermo. |
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