Enclavado en territorio alavés, aunque perteneciente
a la provincia de Burgos, el Condado de Treviño es un territorio
que ofrece al visitante numerosas sorpresas paisajísticas,
culturales y artísticas.
El enclave está dividido en dos municipios, La
Puebla de Arganzón y Condado
de Treviño, el más grande de los dos, que agrupa
casi un centenar de núcleos de población con poco
más de mil habitantes en su conjunto.
|
|
 La ruta
recorre todo el territorio treviñés de oeste a este,
con inicio en La
Puebla de Arganzón, una villa de entramado medieval en
la que sobresale la iglesia de Santa María. En el interior
del templo se encuentra un hermoso retablo protorrenacentista. |
 Siguiendo
la carretera BU-741, se llega a Añastro, que muestra en medio
de su caserío una grandiosa iglesia fortaleza. |
 Antes
de acercarse a la localidad de Treviño, es casi obligado
desviarse a la izquierda para contemplar el armonioso conjunto urbano
que configura Cucho, un pueblo conservado gracias al respeto a la
arquitectura tradicional. |
 Treviño
se sitúa en la ladera de un cerro, circunstancia que configura
su trazado urbano. El principal elemento de interés, al margen
del propio caserío, es la imagen gótica de la Virgen
Blanca (patrona de Vitoria).
De la importante judería que albergó queda
aún huella en el entramado urbano, situado sobre una ladera.
Sobresale en la plaza, además de la ya citada imagen religiosa,
la estampa de la iglesia parroquial y el edificio que alberga el
Ayuntamiento de Condado de Treviño. |
|
|
 Desde Treviño,
la ruta se dirige hacia el este. Una vez pasado el cruce de Armentia,
hay que tomar una intersección a la izquierda, desde la que
enseguida se llega a Uzquiano, cuya interesante ermita presenta
dos portadas realizadas en estilo románico tardío.
|
 El primer
cruce a la derecha conduce al enigmático Ochate, un pueblo
abandonado sobre el que pesan extrañas leyendas sobre espíritus
y fantasmas. |
 De regreso
a la carretera que une Uzquiano con la capital alavesa a través
del Puerto de Vitoria, se alcanza San Vicentejo. Aquí, el
románico logra un esplendor difícil de superar en
la Ermita de la Concepción, en la que destaca la perfección
de su ábside. |
 De nuevo
regresamos a la carretera que conduce a la zona más oriental del
enclave. Después de superar Albaina, debemos dirigirnos a la derecha,
hasta alcanzar Laño. Las Gobas de Laño, Santorcaria y Motico de
Charratu (eremitorios rupestres excavados en la roca) constituyen
un auténtico espectáculo de la naturaleza.
Sin embargo, el propio núcleo de Laño no está exento de interés.
Merece al menos una visita su caserío y la curiosa estampa de su
iglesia. |
|  Una vez más en
la carretera principal, la dirección este nos lleva hacia los bosques
de Bajauri y Obécuri. Se trata de grandes formaciones boscosas que
brindan a los amantes de la naturaleza la oportunidad de disfrutar
de la abundancia de las hayas y los robles.
Además, en Obécuri son obligadas las visitas a la iglesia
fortaleza y la ermita barroca. |
|
  En
Obécuri concluye esta ruta, que únicamente sirve para mostrar parte
de los encantos de este enclave, cuyos 222 kilómetros cuadrados
esconden auténticas sorpresas en un total de cuarenta y nueve núcleos
de población, muchos de ellos despoblados o habitados por una o
dos familias. |
 En Treviño,
compiten la belleza del caserío de muchos de sus pueblos con la
riqueza patrimonial (tanto de sus edificios religiosos como de la
arquitectura civil) y la espectacularidad de parajes naturales como
los bosques de Bajauri y Obécuri o el Desfiladero del Río Ayuda. |